Países con inestabilidad económica, caracterizados por períodos breves y consecutivos de austeridad y bonanza –en los que la renta de un activo inmueble puede duplicarse en lapsos de tres años–, exigen una cuidadosa planificación financiera por parte de arrendadores y arrendatarios.
Términos y valores de contratos que se negociaron hace cuatro o cinco años, sin una acertada asesoría financiera, pueden estar por debajo o muy por encima de las condiciones actuales del mercado. No obstante, cuando la vigencia de estos acuerdos está próxima a caducar, suelen abrirse las puertas para una renegociación. Estudios de mercado, avalúos y opiniones de valor de mercado son algunas de las herramientas a nuestro alcance para adecuar la relación a las tendencias del mercado.
Como parte de nuestra asesoría legal, examinamos las cláusulas del contrato vigente y diseñamos posibles mecanismos para actualizar sus condiciones. Nuestro favoritismo está siempre con las relaciones de mediano y largo plazo, que reporten beneficios a ambas partes con flexibilidad y estabilidad.
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